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domingo, 19 de octubre de 2014

JORNADAS DE PASTORAL JUVENIL VOCACIONAL


La inquietud del AMOR+

El fin de semana del 10 al 12 de octubre, nos encontramos en Madrid los hermanos y hermanas delegados de vocaciones de algunas congregaciones y un grupo de laicos bastante representativos, para participar en XLIV Jornadas de Pastoral Juvenil Vocacional de CONFER.


Ha sido una experiencia de tres días positiva y profunda, que nos ha hecho replantearnos cosas, cuestionarnos otras y ampliar un poco más nuestra mirada y corazón. 

De esta experiencia hemos tratado de recoger lo más importante y queremos hacerlo llegar a nuestras comunidades en forma de reflexión.
  • Se nos hizo la invitación a realizar una pastoral mistagógica.
  • Se nos animó a buscar que nuestros discursos no sean palabras vacías.
  • Se nos recordó que estamos escribiendo la parte de la historia que nos toca en estos momentos, y que es muy importante que revisemos nuestros modos de vida personal, comunitario y social, pues si siempre hacemos lo mismo siempre nos va a pasar lo mismo.
  • A entrar en un proceso decidido de purificación y reforma. No se pueden dejar las cosas como están, hay que abandonar el cómodo criterio del "siempre se ha hecho así".
  • Se nos recordó que el Evangelio es para todos, pero lo abrazan minorías.
  • Se nos explicó que vivir la maternidad va más por el amor que por los genes.



Y también se nos presentaron los tres pilares de la vida religiosa:
  1. La relación con Dios: una vida teologal, ser capaces de oír y entender la Palabra, partiendo del hecho de que entender es acoger.
  2. La vida comunitaria: tener dentro amistades profundas para no buscar fuera lo que no tenemos en casa.
  3. Misión: que cada persona tenga un trabajo fecundo, en el que se sienta recompensada, que sostenga su autoestima y no permita que busque compensaciones, reconociendo que lo más importante es que en esa misión el Señor sea más conocido y que quien nos vea se haga preguntas.

Hermanos somos y como hermanos debemos vivir, recordándonos unas a otras que debemos orar, cuidar el oficio divino, tomándonos con humor las deficiencias propias y ajenas, encontrando un trabajo donde nos sintamos a gusto, necesarias, pequeñas cosas que se conviertan en claves para una vida religiosa realizada.